Vivimos rodeados de estímulos. Notificaciones, conversaciones, pendientes y pensamientos se suceden sin pausa. En medio de ese movimiento, el silencio puede parecer algo que hay que llenar o evitar. Sin embargo, también puede ser un espacio para detenernos y volver a sentir que estamos aquí.
El silencio no es necesariamente la ausencia total de sonido. Puede aparecer incluso en una habitación con ruido, cuando dejamos de perseguir cada pensamiento y prestamos atención a lo que está ocurriendo en este momento: la respiración, las sensaciones del cuerpo, los sonidos cercanos o el simple hecho de estar presentes.
¿Qué es el estado de presencia?
Entrar en un estado de presencia es dirigir la atención al momento actual, con apertura y sin exigir que sea distinto. No significa dejar la mente en blanco ni conseguir una calma perfecta. Los pensamientos pueden seguir apareciendo; la práctica consiste en notarlos y, con suavidad, regresar a la experiencia presente.
A veces ese regreso comienza con algo sencillo: sentir los pies apoyados en el suelo, observar cómo entra y sale el aire o escuchar los sonidos sin ponerles nombre. Por un instante, dejamos de vivir únicamente en lo que pasó o en lo que podría pasar, y habitamos lo que está sucediendo ahora.
Un ejercicio para entrar en presencia
Te invitamos a realizar este ejercicio guiado. Busca un lugar donde puedas estar unos minutos sin interrupciones. No necesitas una postura especial ni experiencia previa: basta con darte permiso para pausar y seguir la práctica a tu propio ritmo.
Escuchar el ejercicio guiado para entrar en estado de presencia
Al terminar, toma un momento para notar cómo te sientes. No hace falta que haya ocurrido algo extraordinario. Quizá solo percibas con más claridad tu respiración, tu cuerpo o el espacio que te rodea.
La presencia no es un lugar al que se llega para quedarse para siempre. Es una forma de volver, una y otra vez, al instante que ya está aquí. Y el silencio —externo o interior— puede ofrecernos el espacio para hacerlo.



0 responses on "El silencio: una puerta al estado de presencia"