La verdadera dicha y el gozo de vivir la vida se da en el proceso de esforzarse y buscar unir las piezas del rompecabezas que llamamos el mundo infinito.

La luz descendió a este mundo a través de 10 dimensiones que limitan la luz infinita. A ese sistema de luz es a lo que los kabbalistas le llaman árbol de la vida.

  • Si hay luz a un lado de la cortina, cuando esta bloquea la luz, la oscuridad dominará el otro lado de la misma.
  • Si se desconoce el tiempo en un lado, al otro lado hay una ilusión de este
  • Si en un lado hay orden perfecto, al otro lado hay caos
  • Si hay unidad en un lado, en el otro lado hay fragmentación y leyes físicas
  • Si en un lado de la cortina hay un Dios , del otro lado la ilusión de que no existe.

La kabbalah nos ayuda a quitar los velos que no nos permiten estar conscientes de la luz que no ha parado de irradiar con la misma intensidad que en el inicio si es que se pudiera decir que hay uno.

La vasija se fragmentó en 2 piezas. Adán y Eva. y de estas dos piezas surgieron almas masculinas y femeninas. De ahí surgió el reino animal, y de ahí surgió el reino vegetal y de ahí toda la materia del cosmos.

De ahí inferimos que todo tiene alma en diferente vibración. Por eso sabemos que todos somos UNIDAD. La VASIJA primordial

  • Alcanzamos el 99% en momentos de profunda claridad, éxtasis, introspección mística, conciencia expandida, epifanía.
  • Cuando ves por primera vez a una persona con la que tienes una misión
  • Cuando no hay preocupaciones
  • Cuando sientes placer, felicidad y sientes que puedes lograr cualquier meta

Momentos así estamos tocando el mundo del 99 % en alguna de sus 10 dimensiones.

Los sabios nos enseñan que heredamos 4 atributos de la luz que son la clave para eliminar el Pan de la Verguenza

La percepción del otro lado de la cortina

De estas actitudes es que experimentamos:

SER REACTIVO A SITUACIONES EXTERNAS COMO

Haz meditación con los 72 nombres de Dios para desbloquear tu camino, abajo te dejo un enlace al nombre de Dios que te ayudará a conectar con la luz del Zóhar de una manera profunda.